
Este es el esqueleto de la loza que soportaba la pérgola, y que acualmente está completamente corroído por la salinidad y la humedad.
Tanto el concreto como su enfierradura están debilitados y así lo manifiestan los trozos de loza que se han desprendido.
Los delincuentes y vagos de siempre, se esconden bajo ella y hacen allí sus necesidades.
Muchos jóvenes juegan sobre ella, desconociendo el peligro que corren. Otros jóvenes, se dedican a pintarrajearla y decorarla a su antojo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario